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Palabras de la Canciller Claudia Blum en la primera reunión del Grupo de Expertos Nacional sobre Biodiversidad

Sáb, 04/18/2020

 

Bogotá (abr. 17/20). Buenos días para todos. Quiero darles la bienvenida a la primera reunión del Grupo de Expertos Nacional sobre Biodiversidad.

De manera especial quiero agradecer a todos los participantes por su interés en formar parte de esta iniciativa en estos momentos tan complejos que atravesamos, lo que reafirma su valioso compromiso con nuestro país y con una de sus mayores riquezas: la biodiversidad.

Quisiera iniciar señalando que la presencia, experiencia y conocimiento de cada uno de ustedes, nos permitirá afrontar los desafíos de conservación y uso sostenible de la biodiversidad, en el marco de los contextos local, nacional e internacional.

La biodiversidad es una prioridad de la agenda del Gobierno Nacional. Esta fue establecida como interés prevalente y activo estratégico de la nación en el Plan Nacional de Desarrollo 2018-2022 "Pacto por Colombia, Pacto por la Equidad". Esto nos impulsa a incrementar todos los esfuerzos en política exterior para concertar compromisos internacionales de gran alcance, asegurando la participación de los actores relevantes –estatales y no estatales- en las discusiones y formulación de soluciones.

De la mano con el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, nos hemos propuesto que Colombia tenga un papel determinante en el proceso de definición del marco global para la biodiversidad posterior a 2020. Marco que requiere una visión completa de los acuerdos multilaterales medioambientales y debe integrar los instrumentos relevantes que orientan el funcionamiento de los sectores productivos en el mundo.

El camino hacia la adopción de un nuevo marco global para la biodiversidad ambicioso, efectivo, visible y realizable, no ha sido fácil y, a futuro, se vislumbran mayores desafíos.

Es necesario un cambio que nos permita encaminar el planeta hacia la adopción de patrones de consumo y producción sostenibles. Los estilos de vida deben transformarse, si queremos cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, los objetivos del Acuerdo de París y la visión del Convenio sobre Diversidad Biológica.

Los aquí presentes sabemos que ese cambio se basa en el reconocimiento del valor de la naturaleza, para afrontar las amenazas que ponen en riesgo nuestra supervivencia como especie humana.

Durante esta primera sesión, tendremos la oportunidad de contextualizarlos sobre el avance del proceso para la construcción de este nuevo marco global, así como compartir las iniciativas más relevantes que adelanta el Gobierno Nacional para impulsar sus aspiraciones frente a los resultados de este proceso.

En esta ocasión también compartiremos nuestras expectativas frente a las contribuciones de su experticia y esperamos escuchar sus sugerencias frente a la visión de Colombia en estas negociaciones.

Nuestro principal interés es que, desde hoy y hasta cuando se adopte este marco global, podamos contar con su apoyo, en discusiones informales y abiertas que permitan:
Primero, robustecer la posición nacional en las negociaciones; Segundo, facilitar la adopción de metas, medidas y medios de implementación útiles enmarcados en las evidencias de la ciencia; y Tercero, seguir fortaleciendo las capacidades de implementación a nivel nacional y local, en alianza con actores estratégicos como la sociedad civil, la academia, el sector privado, los pueblos indígenas y las comunidades locales.

Tenemos la plena confianza de que esta iniciativa complementará los esfuerzos realizados hasta ahora, y permitirá que Colombia alcance mayores niveles de ambición nacional e internacional en materia de conservación y uso sostenible de la biodiversidad.

Ahora me referiré al contexto internacional en materia de biodiversidad:

Como es de su conocimiento, en abril de 2019 la Evaluación Global que realizó la Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos estableció que los cambios en el uso de la tierra y del mar, la explotación directa de organismos vivos, el cambio climático, la polución, y la introducción de especies exóticas invasoras  están llevando a la naturaleza a su límite. En solo 50 años, la población de especies vertebradas del planeta se redujo en un 60% junto con el 83% de las especies de agua dulce.

Debido a actividades antropogénicas, más del 70% de la tierra del planeta se ha transformado,  más del 65% de los océanos han sufrido impactos, y más del 80% de los humedales han desaparecido.

Afortunadamente, el proceso que hoy nos convoca, nos da la posibilidad de detener y revertir esa tendencia. Y para esto, la participación de ustedes es vital para identificar medidas urgentes, / generar alianzas entre actores estatales y no estatales, / reivindicar la importancia del conocimiento y la evidencia científica / y generar conciencia frente a esta problemática.

Antes de entrar en detalle sobre la oportunidad que tenemos en frente, quisiera recordar que la comunidad internacional ha buscado abordar este desafío desde hace 28 años. Cuando adoptamos las Convenciones de Río y, en particular, el Convenio sobre Diversidad Biológica, que cuenta con 196 Estados Partes. Colombia lo ratificó en 1995.

Desde entonces, este acuerdo ha traído compromisos significativos orientados a reconocer el valor de la riqueza natural en la generación de bienestar social. Gracias a la Convención, hoy los países cuentan con estrategias y planes de acción nacionales sobre biodiversidad, para posicionar el tema en la formulación de políticas públicas para el desarrollo y en los procesos de planeación nacionales.

Los planes y estrategias nacionales son el instrumento principal para la implementación de los tres objetivos del Convenio. La conservación, / el uso sostenible de la biodiversidad, / y la distribución justa de los beneficios derivados del uso de los recursos genéticos, / constituyen una obligación de los países, junto con la presentación de reportes periódicos frente a los avances en su ejecución.

En 2010, la 10ª Conferencia de las Partes de la Convención decidió incrementar el nivel de ambición con el Plan Estratégico para la Biodiversidad 2011-2020 y sus Metas Aichi. Son 20 metas orientadas a atender las causas de pérdida de biodiversidad a través de acciones como la reducción de la deforestación, la gestión sostenible de reservas de peces y de la agricultura, la eliminación de subsidios perjudiciales para la conservación, entre otras. Sin embargo, la implementación de estas medidas ha sido difícil.

Aunque han sido 9 años de constantes esfuerzos nacionales e internacionales para sacar adelante esta agenda, el desempeño de los países ha sido insuficiente. Lo anterior pone en riesgo, no solo el cumplimiento de los objetivos del Convenio sobre Biodiversidad, sino que limita los avances en la implementación de la Agenda 2030, / la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la lucha contra el cambio climático.

Hoy, con fundamento científico y técnico, podemos afirmar que, a nivel mundial: 1) en la mayoría de las Metas de Aichi, los progresos han sido escasos y, en algunas Metas, no se ha logrado ningún progreso; 2) solo algunos Estados han adoptado sus planes y estrategias nacionales como instrumento de política para todo el gobierno, más allá de los ministerios de medio ambiente; 3) solo un número limitado de planes contemplan estrategias de movilización de recursos, de comunicación y de desarrollo de capacidades para su materialización; y 4) pocos planes y estrategias nacionales integran la biodiversidad en planes y políticas intersectoriales, de reducción de la pobreza y desarrollo sostenible.

Ante este escenario crítico, en la 14ª Conferencia de las Partes de la Convención, en noviembre de 2018, los países aprobaron un proceso para construir un marco global para la biodiversidad posterior al 2020. La meta es partir de las lecciones aprendidas, para superar los cuellos de botella, incrementar nuestras capacidades de implementación y avanzar hacia la visión de vivir en armonía con la naturaleza en el año 2050.

Este proceso consiste en una serie de consultas temáticas, regionales y globales entre Gobiernos, la sociedad civil, el sector privado, la academia, los pueblos indígenas y las comunidades locales, grupos étnicos, grupos campesinos y otros actores no estatales, para definir cómo orientar nuestros esfuerzos en los años por venir. La generación de ideas y de alianzas estratégicas deberán llevarnos a adoptar un nuevo marco global en la décimo quinta Conferencia de las Partes, que se llevará a cabo en China.

Para avanzar en las negociaciones de este nuevo marco global, se ha establecido un Grupo de Composición Abierta, el cual debe reunirse por lo menos en tres ocasiones: en agosto de 2019 se reunió en Kenia, / en febrero de 2020 en Italia, / y en una fecha por definir en lo que resta de este año -teniendo en cuenta las circunstancias actuales ocasionadas por la pandemia COVID-19- se reunirá en Cali, Colombia. La reunión en Colombia será el último escenario de negociaciones de este marco antes de que se considere su adopción en la Conferencia de las Partes.

Adicionalmente, en septiembre de 2020, el Presidente de la Asamblea General de la ONU ha convocado una Cumbre de Presidentes por la Naturaleza, la cual buscará incrementar el compromiso de los líderes del mundo con la adopción e implementación de un marco ambicioso, efectivo y realizable.

El proceso contempla reuniones a distintos niveles de participación, abiertas a los todos los actores. Durante el año 2019 se avanzó en el desarrollo de consultas regionales en todos los continentes, con el fin de identificar elementos esenciales que deberían ser incluidos en el marco global.

En agosto, durante la primera sesión del Grupo de Trabajo de Composición Abierta en Kenia, los países dieron lineamientos sobre los temas que debían ser abordados por el marco global. Las causas directas e indirectas de pérdida, sustentadas por la ciencia, y el rol de los sectores productivos, fueron temas que resaltaron en las discusiones.

Durante la segunda sesión, en Italia, un primer borrador del marco global fue preparado por los copresidentes del Grupo y discutido por las Partes. El borrador inicial contó con cinco objetivos de largo plazo y una propuesta de 20 metas divididas en tres ejes: amenazas para la biodiversidad; uso sostenible y beneficios para las personas y herramientas y soluciones.

Producto de las discusiones, los copresidentes deberán preparar un nuevo borrador de texto.

Paralelamente, han tenido lugar una serie de consultas temáticas, a nivel de expertos, que proveen insumos técnicos para avanzar en las negociaciones. También sesionarán en agosto y septiembre de 2020, tentativamente, los órganos subsidiarios del Convenio, quienes proveerán lineamientos adicionales en materia de cifras, líneas base, indicadores, medios de implementación y mecanismos de monitoreo del marco global, sobre la base del nuevo texto que deben preparar los copresidentes.

En septiembre tendrá lugar la Cumbre de Jefes de Estado de las Naciones Unidas, que probablemente invitará a los países a presentar compromisos voluntarios sobre biodiversidad en alianza con distintos actores y, posteriormente, la PRECOP en la ciudad de Cali, en la cual se contempla la participación del Presidente de la República.

Con en esta visión en mente, y conscientes de la necesidad de generar el momentum político necesario, Colombia ha procurado movilizar a distintos actores para que hagan parte de la discusión y ha buscado participar en grupos y alianzas estratégicas.

Quiero señalar, que en el plano internacional el país ha sido activo en la materia, más allá de ser sede de la PreCOP de Biodiversidad:

Colombia asumirá la presidencia del Grupo de Países Megadiversos y Afines de la Convención a partir de la COP15, momento que será clave para impulsar la implementación temprana del marco global.

Colombia será la sede del Día Mundial del Medio Ambiente, el 5 de junio de 2020, cuyo tema será la conservación y uso sostenible de la biodiversidad. El asunto toma especial relevancia ante los orígenes de la pandemia que estamos viviendo y ante la relevancia de asegurar una recuperación económica que revierta la tendencia de pérdida global de biodiversidad.

En febrero de 2020 Colombia se adhirió a la Coalición para la Alta Ambición, copresidida por Costa Rica y Francia, la cual impulsa la protección de por lo menos el 30% de áreas terrestres y marinas del planeta para 2030. La Coalición constituye una plataforma de alto nivel para posicionar y visibilizar temas que resulten críticos para el marco global.

Colombia acogió en julio de 2019 el Llamado a la Acción de Trondheim para afrontar la crisis de extinción global, el cual incluye, entre otras medidas, la promoción de patrones de consumo y producción sostenible y la participación de los sectores productivos en las discusiones del marco global.

El país es convocado permanentemente a los escenarios de negociación informal más relevantes del proceso y es invitado de manera constante a facilitar las discusiones sobre temas sensibles.

Termino aquí reafirmando que Colombia tiene una oportunidad enorme para impulsar la adopción de un marco global que sea ambicioso, efectivo y significativo para abordar los retos evidenciados por la ciencia. Para ello el trabajo y las alianzas estratégicas del Gobierno con distintos actores con gran conocimiento será fundamental.

Muchas gracias.

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