En los archivos de la Cancillería: Candelario Obeso, poeta afrocolombiano y Cónsul de Colombia en el siglo XIX

Candelario Obeso poeta afrocolombiano de la segunda mitad del siglo XIX. Estampilla de Candelario Obeso. Candelario Obeso Escritor, Estampilla Unitaria, Multicolor, Catálogo 1658, Colombia, Registro FE010685, Emisión 4 de septiembre de 1884, Ordinario, Scott 936. Rescatado de: https://www.banrepcultural.org/coleccion-de-estampillas/estampilla/candelario-obeso-escritor-fe010685

 

Dentro de la historiografía en Colombia es común considerar que, durante gran parte de la historia nacional, algunos espacios y funciones, han sido privados para individuos que no pertenecen a los sectores hegemónicos de la sociedad. Por tanto, se ha llegado a considerar que gran parte de otros actores como las mujeres, afrocolombianos e indígenas, han sido invisibilizados o dejados de lado, por las formas convencionales de escribir las narraciones históricas en el país.

No obstante, una de las oportunidades más importantes que nos ofrece la disciplina histórica es acceder a nuevas corrientes historiográficas que, por medio de nuevos análisis y hermenéutica de las fuentes, nos llevan a replantear la historia y los mitos fundacionales de la nación colombiana.

En este orden de ideas, el Ministerio de Relaciones Exteriores, por medio de sus archivos contiene una gran riqueza de pensamientos, que habla sobre la construcción nacional desde otras miradas y el devenir histórico de sus habitantes. En ese sentido, la Cancillería ha sido un lugar de interacción y campo del saber para diversos intelectuales y escritores colombianos, delineando diversas manifestaciones y nutriendo su trabajo con diversas influencias para la construcción de la cultura.

Tal es el caso del poeta afrocolombiano Candelario Obeso que, a pesar de no haber pertenecido a los círculos sociales dominantes de su época, hizo parte de los escritores que pasaron por la Secretaría de Relaciones Exteriores y dejaron importantes obras literarias, que nos transmiten otras narrativas en la sociedad colombiana de finales del siglo XIX.[1]

Por tanto, hay que comenzar a delinear la trayectoria de este poeta que solo hasta finales del siglo XX, se le ha venido dando un merecido lugar en la historia literaria de Colombia. Nacido en Mompox el 12 de enero de 1849, fue el hijo de un abogado y una mujer sencilla, que velaron porque su hijo accediera a una buena educación y que finalmente lo condujeron a viajar a la ciudad de Bogotá.[2]

Sin embargo, su situación económica no fue de la mejor y debido a varios problemas financieros, no pudo completar sus estudios en las instituciones académicas que lo acogieron como lo fueron, el Colegio Militar y la Universidad Nacional de Colombia.

Por ello, en este período inicial no termino sus estudios y tiempo después regreso a la zona de caribe colombiano, para trabajar como tesorero de la población de Magangué. Esta etapa del poeta se ven también caracterizada por el inicio de su primer amor -Zenaida-, y quien fue la mujer que lo acompañaría la mayor parte de su vida.[3]

Tiempo después regresó a la Bogotá para terminar sus estudios, por lo cual tuvo contacto con diversas corrientes políticas y con una importante cantidad de intelectuales de la ciudad. Personalidades como Manuel Murillo Toro, Miguel Antonio Caro, Rafael Núñez, Felipe Pérez y Antonio José Restrepo, hicieron parte de su campo intelectual, potenciándolo como escritor y reconociendo el valor de su aporte a la cultura del país.[4]

Estas relaciones que Candelario estableció en Bogotá, le valieron la amistad de importantes políticos y debido a sus cualidades como prosista y buen letrado de la época, fue nombrado por el presidente Rafael Núñez como Cónsul de Colombia en Francia.[5]

 

Nombramiento del poeta Candelario Obeso como Cónsul en Tours (1880).

Este viaje muy seguramente enriqueció la cultura del poeta, que llegó a Francia por el puerto de Le Havre y de ahí se dirigió en ferrocarril a Paris. Esta última ciudad en particular era muy recurrente en sus poemas, y seguramente le sirvió para equiparar el ideal romántico que caracterizaba su narrativa, corroborando sus preconcepciones y también desmitificaron sus emociones creativas.

 

La madre, entrando.

 ¿Hasta cuándo pretendes

Desvelarte esta noche, majadera?

Tú estás aquí abatida,

Y él llevando en París alegre vida.

Por más que te molestes,

Nunca me cansaré de aconsejarte;

Es noble la ternura,

Bueno es querer, mas no hasta la locura…[6]

 

Dicha desmitificación del ideal romántico no fue ajena para Obeso, que debido a su precaria situación financiera no pudo tener la mejor de las experiencias en Paris, atravesando muchas carencias durante su estadía en Francia.[7]  

Hay que reseñar que antes de la profesionalización del servicio diplomático el Colombia en el siglo XX, los enviados tenían que suplir gran parte de sus viajes con capital privado y para un Estado en construcción como el colombiano, era difícil reunir los recursos necesarios para el sostenimiento de sus misiones en el exterior.

Dicha experiencia marcó profundamente al poeta, escribiendo el poema Lucha de la vida, el cual reflejaba gran parte de las emociones que Obeso había tenido en Europa y que, a su regreso a Bogotá, reflejaban un desencuentro con la misma narrativa que había creado su concepción del romanticismo.[8]

 

…Ser así como son otros.

Voy á vender estos trastos

Y luégo a París. Supongo

Que no me moriré de hambre.

Yo el francés chapurro un poco…[9]

 

En esta dimensión, le fue muy difícil de afrontar al poeta estas aflicciones que igualmente se ahondaron, debido a su cada vez peor situación financiera y la disentería que a su regreso a Colombia afectaron su salud. Esta situación, lo llevó a escribir recurrentemente sobre el suicidio en el poema Lucha de la vida y a considerarlo como una solución a sus infortunios, alertando como la desesperanza iba mermando sus ganas de vivir.[10]

Finalmente, dichas emociones se apoderaron del poeta por lo que buscaría darle terminó a su vida con un disparo y tras tres días de agonía, finalmente falleció el 3 de julio de 1884 en la ciudad de Bogotá. En su sepelio, diversas figuras intelectuales y las cámaras legislativas le rindieron profundos homenajes, reconociendo su aporte a las letras y que aún hoy en día, representan un importante patrimonio para la construcción de la cultura en Colombia. 

 

[1] Edwin Alexander Castellanos Cárdenas - Compilador (2011). Candelario Obeso Una apuesta pedagógica, estética y social. Bogotá: Instituto para la Investigación Educativa y el Desarrollo Pedagógico –IDEP–.

[2] Edwin Alexander Castellanos Cárdenas - Compilador (2011) …399.

[3] Edwin Alexander Castellanos Cárdenas - Compilador (2011) …400-405.

[4] Edwin Alexander Castellanos Cárdenas - Compilador (2011) …409.

[5]Nombramiento de Candelario Obeso como Cónsul en Tours. Decreto número 694 de 1880, por el cual se nombra Cónsul particular de la Unión en Tours y 2ª adjunto de la Legación de Colombia en Washington”. En: Archivo Central el Ministerio de Relaciones Exteriores, Caja 67266, Tomo 25, folio 61.

[6] Fragmento del poema Una calle extramuros, recuperado en: Edwin Alexander Castellanos Cárdenas - Compilador (2011) …61.

[7] Edwin Alexander Castellanos Cárdenas - Compilador (2011) …340.

[8] Edwin Alexander Castellanos Cárdenas - Compilador (2011) …392-393.

[9] Fragmento del poema Tienda de usura, recuperado en: Edwin Alexander Castellanos Cárdenas - Compilador (2011) …82.

[10] Edwin Alexander Castellanos Cárdenas - Compilador (2011) …412.

 

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