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Intervención del Ministro de Relaciones Exteriores, Carlos Holmes Trujillo, en el foro “Gran jornada de reflexión sobre Venezuela: transición política y reconstrucción económica”

Mar, 03/26/2019

Universidad del Rosario, Bogotá – 26 de marzo de 2019


Introducción: naturaleza y origen de la crisis en Venezuela

Venezuela experimenta actualmente una crisis multidimensional que se expresa de la siguiente manera:

o En lo institucional:  Quiebre del Estado de Derecho, pérdida de funcionalidad del Estado, erosión de la capacidad de las instituciones para proveer bienes y servicios públicos y atender al bien común, y deterioro de la calidad de la función pública y el servicio civil.  En últimas, se trata de una situación de gobernanza fallida.

o En lo económico:  Destrucción del aparato y capacidad productiva, contracción del ingreso nacional, pérdida de competitividad y atractividad de la economía, deterioro del capital humano, y pasmosa hiperinflación.

o En lo social:  Deterioro del capital social, pérdida de la confianza pública, desarraigo y ruptura de vínculos familiares y sociales como consecuencia del fenómeno migratorio, incremento de la inseguridad (como lo muestran algunos de los indicadores más significativos a nivel nacional).

o Humanitaria:  Desnutrición (descenso en la talla y el peso promedio), acceso precario a atención médica, reaparición de enfermedades infecto-contagiosas que estaban controladas, falta de atención de enfermedades crónicas.

La causa primaria de la crisis multidimensional es política:  la ruptura del orden democrático y constitucional, y la implantación en Venezuela no sólo de una dictadura, sino de una mafiocracia.

La solución de la crisis multidimensional supone, como primera medida, el fin de la dictadura, precondición lógica para el restablecimiento de la democracia y la normalización constitucional.

Sólo la restauración de la democracia y la normalización constitucional permitirán —a través de un esfuerzo colectivo de largo aliento y la superación gradual de las dificultades— recuperar la gobernabilidad, mejorar la gobernanza y  restablecer la funcionalidad del Estado.

La respuesta de Colombia

Colombia no puede ser indiferente a la situación de Venezuela.

Tal como lo ha señalado el Presidente Iván Duque: “Lo que destruye a Venezuela, destruye a Colombia.  Lo que construye a Venezuela, construye a Colombia”.

En política exterior hay temas que están en la agenda por elección y otros que están en la agenda por urgencia y necesidad.

La situación de Venezuela constituye hoy un tema necesario, no opcional, de la agenda de política exterior colombiana.

La situación en Venezuela afecta directamente a Colombia, más que a ningún otro país del mundo.  En ese sentido, no es sólo un asunto de política exterior.  Tiene que ver con múltiples aspectos de la agenda interna colombiana, con los desafíos que enfrentan tanto el Gobierno Nacional como el conjunto de la sociedad

Atender y responder a la situación venezolana tiene que ver con la gestión del impacto interno que esa situación tiene en áreas como:

o Las relacionadas con la migración procedente de Venezuela, especialmente en las comunidades receptoras, y la presión que esta genera sobre las capacidades nacionales y locales.

o La seguridad, como consecuencia de la operación en la frontera con Venezuela de organizaciones armadas ilegales que encuentran refugio y santuario en ese país, y de la actividad transfronteriza de distintas redes criminales, muchas veces en connivencia con el régimen.

o La afectación de las oportunidades de progreso y desarrollo de las zonas de frontera como consecuencia del deterioro de las condiciones en el vecino país.

o La imposibilidad de la cooperación y el diálogo binacional como consecuencia de la ausencia de interlocutores legítimos, confiables y creíbles para afrontar desafíos comunes.

La respuesta de Colombia a la situación en Venezuela se ha guiado por tres principios:  legalidad, responsabilidad y solidaridad.

Legalidad:

o Mediante el cerco político y diplomático del régimen ilegítimo de Nicolás Maduro, para contribuir a que en Venezuela se den condiciones para que los venezolanos vuelvan a vivir en democracia y libertad.

o Mediante la defensa del régimen democrático interamericano, en cumplimiento de las obligaciones de Colombia como parte de la OEA y firmante de la Carta Democrática Interamericana.

o Mediante la remisión de la situación en Venezuela a la Corte Penal Internacional, hecha por Colombia y otros Estados miembros del Grupo de Lima.

o Mediante la presentación de la grave situación de Venezuela ante instancias como el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, e incluso el Consejo de Seguridad.

o Mediante la acción multilateral, con arreglo al derecho internacional, por medio del Grupo de Lima.

Responsabilidad:

o En la atención integral al flujo procedente de Venezuela, para que la migración sea segura, ordenada, y regular.

o En la búsqueda e invención de mecanismos que permitan a los países receptores acceder a los recursos que requieren para atender a la población migrante.

o En la promoción de una respuesta colectiva regional armonizada al fenómeno migratorio en el marco del llamado “Proceso de Quito”.

o En la adopción de una hoja de ruta con perspectiva de corto y mediano plazo, la Estrategia para la Atención de la Migración desde Venezuela (Documento CONPES 3950), para articular la acción de las autoridades en los distintos niveles.

o En la búsqueda de fórmulas para la integración económica y social de la población migrante, de tal suerte que el desafío migratorio inmediato se convierta en una oportunidad.

Solidaridad:

o Ante la grave situación humanitaria que vive Venezuela, ofreciéndose incluso como canal humanitario para la recepción, organización, acopio y preservación de asistencia internacional.
o Atendiendo el llamado de las autoridades legítimas de Venezuela, tanto la Asamblea Nacional como el Presidente Encargado, para facilitar acciones en ese sentido.

o De conformidad con el dictamen del Comité Jurídico Interamericano, en su “Declaración sobre la situación en la República Bolivariana de Venezuela” adoptada en febrero de este año, en el que señala que “la ayuda humanitaria enviada a la República Bolivariana de Venezuela no viola el principio de no intervención en los asuntos internos de los Estados”.

La transición política y la reconstrucción económica

La posición de Colombia es la que ha venido definiendo el Grupo de Lima, en tanto que comunidad de democracias comprometidas con la democracia en las Américas.

En ese sentido:

o Reconocemos la autoridad constitucional de la Asamblea Nacional y las competencias del Presidente Encargado, Juan Guaidó, alrededor del cual convergen las distintas fuerzas de oposición democrática venezolanas.

o Apoyamos la hoja de ruta que esas mismas autoridades, la Asamblea Nacional y el Presidente Encargado, han establecido para el cese de la usurpación, la transición y el restablecimiento de la democracia.

o Apoyamos la realización, tan pronto como las circunstancias lo permitan, de nuevas elecciones libres, justas, transparentes, competitivas, y confiables, con participación de los distintos actores políticos, con plenas garantías, y acompañamiento y observación internacional.

Hemos expresado nuestra preocupación:

o Por las amenazas y coacciones a los miembros de la Asamblea Nacional, al Presidente Encargado, a sus familiares y equipos de trabajo, y hemos exigido el respeto de su integridad física y su fuero constitucional.

o Por el uso persistente de la coacción y el miedo, y la privación y la necesidad, como mecanismos de dominación y de control social por parte del régimen ilegítimo de Nicolás Maduro, con grave riesgo para la integridad y la libertad de todos los venezolanos.

o Por las sistemáticas violaciones a los derechos y libertades fundamentales que lo anterior supone.

Hemos adoptado, en conjunto con los demás países del Grupo de Lima, un conjunto de sanciones personalizadas, específicas y graduales, sobre miembros del régimen ilegítimo de Nicolás Maduro, con el fin de limitar su margen de maniobra y por lo tanto, el daño que puedan seguir causando a Venezuela.

Hemos advertido sobre los riesgos de ofrecer al régimen ilegítimo de Nicolás Maduro el oxígeno que en ocasiones anteriores ha sabido obtener de iniciativas de diálogo y de negociación.  El régimen ha abusado de la buena fe y la buena disposición de sus interlocutores y de actores internacionales para perpetuarse y para frustrar la voluntad democrática de los venezolanos.

Por eso hemos dicho que el fin de la usurpación tiene que producirse, como precondición lógica y necesaria del proceso de transición democrática y de la realización de nuevas elecciones verdaderamente democráticas.  Esas elecciones no podrán tener lugar mientras Nicolás Maduro usurpe el poder y su régimen ilegítimo determine la configuración de las autoridades y el sistema electoral venezolanos.

Hemos invitado a la comunidad internacional a sumarse a los esfuerzos del Grupo de Lima y a apoyar la vocación democrática de los venezolanos, reconociendo la autoridad y competencias del Presidente Encargado, Juan Guaidó, y refrendando la hoja de ruta para la transición democrática y la normalización constitucional.

Hemos hecho un llamamiento a las naciones que aún mantienen vínculos de cooperación con el régimen ilegítimo de Nicolás Maduro para que ayuden a facilitar la búsqueda de soluciones que abran paso al proceso de transición democrática y la convocatoria de elecciones libres, justas, transparentes y creíbles.

Sobre el reciente arribo de aeronaves militares rusas a Venezuela:

o De conformidad con ese llamamiento, expresamos nuestra más profunda preocupación y rechazo por el arribo de dos aeronaves militares rusas a Venezuela, en momentos en los que ese país atraviesa una grave crisis multidimensional que el régimen ilegítimo de Nicolás Maduro se niega a afrontar, y ante la evidencia sistemática de que dicho régimen no duda en emplear la represión para perpetuarse.

o Esta incursión militar lesiona la soberanía venezolana ya que no fue autorizada por la Asamblea Nacional, como lo exige la Constitución de ese país.

o Colombia rechaza que con acciones de este tipo se pretenda entorpecer u obstaculizar violentamente el proceso de democratización autónomamente definido por los venezolanos.

En materia de transición política, la posición de Colombia ha sido y es la que ha fijado como miembro del Grupo de Lima:  que la transición a la democracia debe ser conducida por los propios venezolanos pacíficamente y en el marco de la Constitución y el derecho internacional, apoyada por medios políticos y diplomáticos, sin uso de la fuerza.

La Gobernanza Fallida practicada durante tantos años en Venezuela, y luego refinada como instrumento de perpetuación del régimen ilegítimo de Nicolás Maduro, destruyó una relación económica binacional floreciente y promisoria, que trajo prosperidad a Colombia y a Venezuela e impulsó el desarrollo de distintos sectores de nuestras economías.

La reconstrucción económica de Venezuela constituye una oportunidad para reconstruir también esa relación económica, recuperar el tiempo perdido, y redescubrir todo el potencial de nuestra complementariedad.

En ese sentido, tanto la transición a la democracia como la reconstrucción económica de Venezuela son de interés nacional para Colombia.

Colombia ha manifestado su disposición a concurrir al proceso de reconstrucción económica de Venezuela, y así, impulsó la incorporación de ese tema en la agenda del Grupo de Lima.

o En efecto, por iniciativa de Colombia, la Declaración del Grupo de Lima adoptada en Bogotá el pasado 25 de febrero es una Declaración en apoyo al proceso de transición democrática y la reconstrucción de Venezuela.  En esa declaración, los países del Grupo de Lima ofrecieron “su decidido apoyo al Acuerdo para la promoción del Plan de Rescate del País, adoptado por la Asamblea Nacional el pasado 29 de enero”. Y, en ese sentido, expresaron “su disposición a convocar una conferencia internacional”, solicitando “al Banco Interamericano de Desarrollo que lidere el acompañamiento a las autoridades legítimas de Venezuela en la implementación de las reformas institucionales y económicas que éstas estimen necesarias para reactivar la economía y ofrecer oportunidades de progreso social para todos los venezolanos”.

Conclusión

Tanto el restablecimiento de la democracia y la normalización constitucional como la reconstrucción económica de Venezuela requerirán enorme liderazgo político, firme compromiso para recuperar la institucionalidad y el Estado de Derecho, y la reafirmación de la apuesta y la vocación democrática del pueblo venezolano.

También requerirán el apoyo decidido de la comunidad internacional.

Colombia ha respondido con legalidad, responsabilidad y solidaridad a la situación que actualmente atraviesa Venezuela, y está firmemente comprometida a apoyar con legalidad, responsabilidad y solidaridad el proceso de democratización y reconstrucción económica que definan los venezolanos, a través de sus autoridades legítimas, en el marco de su restablecida Constitución y de sus leyes.

Colombia lo hace no sólo porque es su deber bajo el derecho internacional interamericano.  Lo hace también en reciprocidad a la acogida que Venezuela ha dado a lo largo de su historia a los migrantes colombianos.  Lo hace porque entre Colombia y Venezuela, más que una frontera, hay un destino común.  Y porque una Venezuela democrática y estable, próspera y pujante, es una garantía que reforzará los esfuerzos de Colombia para construir paz con legalidad y equidad con emprendimiento para todos los colombianos.

Colombia hace hoy nuevamente un llamado a la comunidad democrática internacional para que sin vacilaciones ni dilaciones apoye al Presidente Juan Guaidó y el itinerario constitucional y político definido por él cuándo asumió la presidencia de Venezuela.

En ocasiones, este tipo de procesos en determinadas coyunturas producen desánimo. Este no es un momento para el desánimo. Por el contrario, es un momento para el optimismo, para el trabajo adicional, para el trabajo conjunto, para el trabajo más vigoroso.

Jamás las dictaduras caen de un día para otro. Se trata siempre de procesos que van cuajando a lo largo de los días, por la realidad de la situación emocional interna, por la realidad de los hechos concretos que erosionan las bases de las tiranías. Van cuajando porque el ánimo se va forjando y se traduce en un espíritu de lucha que finalmente se convierte en incontenible y que un día cualquiera, frente a un detonante inesperado, finalmente, produce el objetivo que busca una sociedad.

Hace unos meses nadie imaginaba, frente a la dictadura del usurpador Maduro, que fuera posible tener un presidente encargado con todas las competencias. Hoy, se tiene a Juan Guaidó.

Hace unos meses, nadie imaginaba que la oposición dividida podría unirse alrededor de un liderazgo fresco y renovador como el de Guaidó. Hoy, esa oposición está unida.

Hace unos meses, nadie imaginaba que la base de apoyo de los demócratas iba a crecer de tal manera que el pueblo, las bases populares se iban a sumar a las clases medias para expresar su malestar. Eso es lo está sucediendo hoy en Venezuela.

Hace unos meses, nadie imaginaba que un presidente encargado iba a recibir el reconocimiento de más de 50 naciones en el mundo y distintos continentes. Hoy, el Presidente Guaidó es reconocido por más de 50 naciones en distintos continentes.

Hace unos meses, nadie imaginaba que ese presidente encargado podría salir de Venezuela a defender su causa en el hemisferio. Guaidó lo hizo.

Hace unos meses, nadie imaginaba que ese presidente encargado, frente a las amenazas de la dictadura, podría regresar a su tierra. Guaidó lo hizo y lo hizo por Maiquetía. Desafió la realidad de la dictadura y está hoy en Venezuela convocando el entusiasmo del pueblo venezolano con su mensaje de renovación, democracia y libertad.

Hace unos meses, nadie soñaba con la posibilidad de ese escenario. Ese escenario existe hoy, razón por la cual lo que está aconteciendo en Venezuela debe mirarse como un proceso irreversible.

Lo que nos queda a todos, en términos internacionales y nacionales, es continuar construyendo sobre esa realidad emocional, sobre realidad nacional, sobre esa realidad internacional, sobre esa realidad económica y sobre esa realidad política, para continuar creando condiciones que permitan que el hermano pueblo de Venezuela pueda vivir otra vez en democracia y libertad. Ese es el compromiso del gobierno del Presidente Iván Duque.

 

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