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"El diálogo entre culturas construye equidad y paz": Canciller Claudia Blum

30/01/2020
El diálogo entre culturas construye equidad y paz: Canciller Claudia Blum

 

Palabras de la Canciller Claudia Blum en el marco del Hay Festival 2020

Me complace muchísimo estar presente en la decimoquinta edición del Festival en Cartagena.

Me honra recibirlos en esta sede alterna de la Cancillería, la casa del Marqués de Valdehoyos, un hito de la arquitectura colonial del Caribe. Construida en 1765 por el marqués que le dio su nombre, esta residencia albergó a varias generaciones de su familia de comerciantes. Después de la independencia, tuvieron relación con esta casa destacados cartageneros que han aportado a la identidad de esta ciudad, como el escritor, político y músico Daniel Lemaitre, y el poeta crítico Luis Carlos López. Entre sus muchas leyendas, esta casa albergó a nuestro libertador Simón Bolívar, pocos días antes de su muerte, y sus historias trágicas y fantásticas han inspirado a destacados escritores colombianos.

Estimados amigos:

Escuché hablar con gran interés del Festival por primera vez gracias a una columna de Mario Vargas Llosa en El País de Madrid, donde describía ese encuentro único de libreros y aficionados a librerías de viejo que se celebraba en HAY-On-Wye, en el Reino Unido.

En esos tiempos, a finales de los años 80, trabajaba en mi ciudad natal Cali, organizando Festivales Internacionales de Arte, en una época compleja de nuestra historia. Queríamos que los niños y jóvenes tuvieran la oportunidad de disfrutar momentos de alegría, belleza y optimismo. De manera que sintieran que no todo estaba perdido.

Entonces, no imaginé que con el paso del tiempo el Festival del que oíamos hablar desde la lejana Gales, se replicaría en mi país como una de nuestras más significativas celebraciones de la literatura, la cultura y las artes.

Nunca olvidaremos su primera edición en 2007, cuando nos acompañaron dos premios Nobel, el nigeriano Wole Soyinka y Gabriel García Márquez. Cartagena guarda en su memoria la prolongada ovación a Gabo, con motivo de la celebración de los 40 años de la publicación de Cien Años de Soledad.  Se cumplió entonces el deseo de Carlos Fuentes de traer el festival al Caribe que inspiró a Gabo, pues como él decía: “Si Gabo no va al HAY festival, el festival va a Gabo”.

Colombia no solo fue el primer país del mundo donde se realizó por fuera de su lugar de origen, sino que ha sido el sitio donde se ha organizado con mayor continuidad, y con un alcance cada vez mayor, tanto en lo temático como en su cubrimiento territorial. El Festival llega hoy a lugares de Colombia tan distantes y diversos culturalmente el uno del otro, como Riohacha o Medellín, o como Cali y Jericó. Este crecimiento en nuestro país evidencia la pasión por la literatura, las artes y el conocimiento, que tenemos los colombianos.

Nos enorgullece que este importante evento siga realizándose en esta fascinante ciudad año tras año, atrayendo cada vez más público y congregando a líderes culturales mundiales, manifestaciones artísticas y creadores que antes se veían lejanos. Nuestro país reafirma su inmensa gratitud a las instituciones públicas y privadas y a los Gobiernos amigos que, al hacer posible esta Fiesta de las Artes, creen en un mejor futuro para Colombia. A los embajadores de los países que hoy nos acompañan, y que han contribuido al Festival de este año, les expreso como Ministra de Relaciones Exteriores nuestro especial reconocimiento.

Distinguidos invitados:

Esta noche, quiero reconocer la gran contribución del HAY Festival en varios sentidos.

Primero, fortalece el diálogo entre culturas que debe promoverse en todas las regiones del mundo, y que cobra especial valor en un país diverso y pluricultural como el nuestro.

El intercambio entre las distintas visiones que la humanidad tiene para afrontar sus problemas, o para expresar sus sentimientos, contribuye sin duda a crear mejores escenarios para que todas las sociedades del mundo, incluida Colombia, podamos construir equidad, desarrollo y paz.

Segundo, reconocemos de manera especial el aporte de este certamen en la promoción de la literatura, la cultura, el pensamiento crítico y la innovación en las nuevas generaciones de colombianos.

Cuando veo en las conferencias y actividades del Festival, los espacios abarrotados de muchachos que se agolpan para escuchar un diálogo entre dos escritores o para asistir a la presentación de una nueva obra, o para participar con sus inquietudes en un debate, me asalta un pensamiento reconfortante: que para nuestros jóvenes el universo casi ilimitado de la creación literaria convive perfectamente con el mundo de la información en el que hoy vivimos. Y ratifica la vigencia de la magia de la literatura, del libro, ese instrumento asombroso que al decir de Borges es una extensión de la memoria y de la imaginación.

Como lo ha destacado la Primera Dama de la Nación, quien nos honra con su presencia y ha sido una abanderada de las políticas de primera infancia y juventud en Colombia, este Festival dinamiza las expresiones artísticas de interés para los jóvenes, que siempre sueñan con que es posible cambiar el mundo. María Juliana, coincido con usted plenamente, pues a lo largo de nuestras vidas, todos hemos luchado por transformar y mejorar las cosas según lo que soñábamos desde niños, y en ese objetivo, el arte es un motor que nos alienta a no renunciar en el empeño. Recuerdo que mi abuelo Carlos siempre me decía que “el arte nos ayuda a tender un puente más amable con la realidad que nos circunda, y que a veces es difícil”.

Destaco un tercer valor que el Gobierno de Colombia reconoce en este festival: su carácter incluyente. Muchas de sus conferencias abren espacios para la reflexión sobre los retos que enfrentamos en todos los países y comunidades en el objetivo de eliminar toda forma de exclusión o discriminación. Los programas del “HAY Joven” y del “HAY Comunitario”, son ejemplo de un Festival que amplía su impacto social. Me complace registrar que el treinta por ciento de las actividades se organizan por fuera de la ciudad amurallada. Que estas lleguen a otros barrios del distrito de Cartagena y a distintas poblaciones del Caribe colombiano, es una posibilidad que ayuda a fortalecer el tejido social, la convivencia y la identidad cultural en zonas vulnerables de nuestro país. En comunidades que también tienen derecho a soñar, a construir futuro, bienestar y felicidad.

Amigas y amigos:

Hoy nos convoca la Cena Literaria con el reconocido escritor nicaragüense Sergio Ramírez. Para mí, es un honor recibirlo a usted y a su señora Tulita en esta casa, y le expreso mi gran interés por escucharlo y aprender con usted sobre una faceta que pocos conocíamos de Rubén Darío, su pasión por la gastronomía y cómo esta se refleja en su literatura.

Lo saludo con admiración, maestro Sergio, pues hemos sido testigos de su compromiso y sus convicciones en la defensa de los derechos humanos y el avance social y político en su país, y por su gran creación literaria que le ha merecido más que justificados reconocimientos.

Hoy, gracias a la obra de Sergio Ramírez, nos seguiremos sorprendiendo sobre la vida del gran poeta nicaragüense Rubén Darío, a quien siempre distinguimos por ser un adelantado en el manejo del lenguaje, de las formas literarias, de la manera de hacer poesía. En Colombia leemos a Rubén Darío desde niños y lo valoramos como el escritor modernista que fue capaz de desenmarcarse de otras influencias y que ayudó a construir la voz propia latinoamericana, volverla nuestra, convertirla en parte de la identidad de un Continente. Hoy, Sergio Ramírez nos va a guiar en un redescubrimiento de la obra de Rubén Darío, desde una perspectiva novedosa para todos.

Los invito a que esta noche celebremos la cultura gastronómica y literaria desde la visión de creadores latinoamericanos, y que continúen disfrutando plenamente del HAY Festival Cartagena 2020.

En nombre del Presidente Iván Duque y nuestro Gobierno, reitero nuestra felicitación a los organizadores del Festival por su ejemplar esfuerzo de gestión cultural y por el invaluable aporte que realizan al país. Un país que queremos incluyente, que se aproxime con optimismo frente al futuro, que sea capaz de consolidar su diversa identidad cultural en medio de un entorno global, y en el que las nuevas generaciones fortalezcan su amor y pasión por lo que somos y por lo que podemos construir como Nación.

Muchas gracias.

 

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