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Palabras de la Canciller María Ángela Holguín durante la instalación de la Conferencia Global sobre ODM del PNUD

Mié, 02/27/2013

 

Bogotá (feb 27/13). “Para mi Gobierno es un honor hospedar en Bogotá esta Conferencia Global sobre Objetivos de Desarrollo del Milenio. Como ustedes saben, Colombia es un país ODM plus. La Señora Clark recordará que en 2010 acompañó al Presidente Santos en la Cumbre en la que Colombia presentó sus logros a la fecha.

Para Colombia, los Objetivos de Desarrollo del Milenio han sido una herramienta importante que ha contribuido a los notables esfuerzos adelantados para atender las necesidades de los más pobres.  Esta compromiso nacional se ha visto reflejado en importantes acciones, entre las que se puede destacar: el establecimiento del Departamento Administrativo para la Prosperidad Social y la creación de la Agencia Nacional para la Superación de la Pobreza Extrema, la Ley de Víctimas y la Ley de Restitución de Tierras.

Quisiera también compartir con ustedes que la Administración del Presidente Santos ha superado las metas de reducción de pobreza absoluta que se impuso. Hoy podemos decir que ad portas del 2015 Colombia cuenta con un rango de cumplimiento mayor al 90 por ciento en la mayoría de sus indicadores. Por ejemplo: en el ODM1 de erradicación de pobreza extrema y hambre, las tres metas principales cuentan con niveles de desempeño mayores al 90 por ciento.

En el caso del acceso universal a la educación primaria (ODM2), llegamos a un cumplimiento del 92 por ciento, lo que significa una alta matriculación primaria de nuestros hijos en todo el país.

En cuanto a la equidad de género (ODM3) tenemos niveles del 94 por ciento en la matrícula de niñas frente al número de niños matriculados. En el ODM4, hemos alcanzado un 99 por ciento la reducción de 2/3  de la mortalidad infantil de niños menores de 5 años.

Y bajo el ODM7 hemos reducido en más de un 92 por ciento, la mitad de las personas que se encuentran sin acceso a agua potable o saneamiento.

Adicionalmente, está en proceso la entrega de 100 mil viviendas de interés social a las familias más necesitadas en todo el país. Este esfuerzo ha sido complementado con importantes políticas en materia de salud y educación.

La política de ‘Educación de calidad, el camino para la prosperidad’ es un compromiso del Gobierno que busca cerrar las brechas educativas y generar una herramienta para promover la equidad. En el área de salud, el Gobierno adelanta importantes reformas que incluyen la unificación del plan de beneficios que le permitirá a 22.4 millones de personas del régimen subsidiado recibir el mismo plan de beneficios del régimen contributivo, un logro destacable en materia de equidad en el servicio.

Cabe resaltar que nivel regional, también ostentamos altos índices de cumplimiento con los ODM.

Sin embargo, y a pesar de estos logros, es claro que en la mayoría de los países del mundo, las metas detalladas en los ODM seguirán vigentes.

Por ello, para la comunidad internacional tiene que seguir siendo prioridad atender las necesidades más básicas, de aquí al 2015 y más allá.  Igualmente debemos enfocarnos en desafíos emergentes a nivel global de gran envergadura.

Hoy tenemos una oportunidad histórica para redefinir los parámetros del desarrollo. No basta con simplemente acordar una nueva edición de los ODM.

El mundo ha cambiado de maneras insospechadas en los últimos 15 años, y es imposible prever dónde estaremos en otros quince o incluso más allá. Recordemos que en tan sólo 30 años, estaremos ya celebrando los 100 años de las Naciones Unidas.

Nuestra oportunidad y nuestra obligación es, como lo he reafirmado en otros foros, elaborar un instrumento que sea tan efectivo para enfrentar los desafíos del futuro, como lo fueron en los comienzos del siglo XXI los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

Esto quiere decir que debemos construir una nueva agenda internacional del desarrollo que se constituya en una plataforma para impulsar cambios estructurales y sistémicos. 

Debemos acordar una sola agenda de desarrollo con un solo conjunto de Objetivos, un conjunto de objetivos que ofrezcan un marco integral que nos permita centrarnos en la acción y la implementación.

En este sentido, hace 2 años Colombia le propuso a la comunidad internacional adoptar un nuevo conjunto de Objetivos de Desarrollo Sostenible, los cuales están fundamentados en los ODM, pero que pretende mejorarlos y trascenderlos con las experiencias ganadas y con una nueva aproximación que incorpora los impulsores sociales, económicos y ambientales  y sobre todo que se enfoquen no solo en el qué se debe solucionar, sino en el cómo se debe hacer.

Para nosotros, la nueva agenda de desarrollo tendría cinco elementos fundamentales:

Primero: la Agenda post 2015 debe ser universal. No puede ser una vez más otro ejercicio enfocado únicamente en orientar la cooperación internacional, o que pretenda definir las acciones que deben emprender países en vía de desarrollo. Este proceso nos debe permitir entender el desarrollo como lo es en la práctica: un continuum, un mundo en desarrollo que enfrenta retos globales, en el cual todos los países tienen responsabilidades y tienen que actuar, en el marco de sus respectivas capacidades. La nueva agenda debe ser universal: aplicable a todos y relevante para todos.

Segundo: debemos buscar logros irreversibles y de largo aliento. El hambre que eliminamos un día reaparece con más fuerza al día siguiente y esto sólo podemos evitar si atinamos a cambios profundos y duraderos. No se trata simplemente de eliminar la pobreza y el hambre sino de asegurar que los logros que alcancemos sean el fundamento de un bienestar irreversible. Repito: bienestar irreversible.

Tercero: La erradicación de la pobreza seguirá siendo el eje central de la nueva agenda, pero este logro solamente es posible en un contexto de desarrollo sostenible. Frente al fenómeno del cambio climático, a patrones demográficos, y nuestra cercanía con umbrales planetarios, solamente lograremos las necesarias condiciones para alcanzar el bienestar y la equidad en un mundo con 9 mil millones de personas si nuestras trayectorias de desarrollo privilegian la sostenibilidad.  Los logros irreversibles exigen un contexto de sostenibilidad.

Cuarto: La equidad debe ser el fundamento de esta nueva agenda. La equidad entendida en tres dimensiones: mayor equidad al interior de los países; mayor equidad entre países; y equidad intergeneracional, que se debe traducir en un férreo compromiso con los parámetros del desarrollo sostenible.

Quinto: Justamente las reflexiones sobre equidad obligan a considerar el nivel global.  Debemos buscar una coherencia a nivel internacional frente a sistemas y procesos globales que limitan o definen las posibilidades de los países de implementar trayectorias de desarrollo. La nueva agenda internacional debe abordar elementos de las instancias globales tales como el sistema financiero internacional, el comercio internacional, procesos migratorios y el cambio climático. Cabe anotar que la capacidad de los países de influir en estos sistemas y procesos en muchos casos es casi inversa a su vulnerabilidad a los respectivos impactos.

Para cerrar, permítanme repetir que la manera idónea para responder a estos retos es mediante el acuerdo de una sola agenda unificada, universal y equitativa, con un solo conjunto de objetivos.  Objetivos que deben permitirnos avanzar hacia cambios profundos y estructurales, con enfoques integrales y multidisciplinarios.

Esta es la oportunidad histórica que tenemos. No habrá otra igual.

Muchas gracias”.

 

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