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Intervención de la Señora Ministra de Relaciones Exteriores de Colombia, María Ángela Holguín Cuéllar ante la Segunda Reunión Ministerial del Grupo de Revisión e Implementacion de Cumbres , GRIC

Mar, 06/05/2012

Intervención de la Señora Ministra de Relaciones Exteriores de Colombia, María Ángela Holguín Cuéllar ante la Segunda Reunión Ministerial del Grupo de Revisión e Implementacion de Cumbres , GRIC.

Cochabamba, Bolivia

5 de junio de 2012

Señoras y Señores Cancilleres,

Señor Secretario General de la Organización de los Estados Americanos,

Señoras y Señores Embajadores, Representantes Permanentes ante la Organización de los Estados Americanos,

Señor Secretario General Adjunto de la Organización de los Estados Americanos,

Señoras y Señores Coordinadores Nacionales del Proceso de Cumbres,

Señora Secretaria Ejecutiva de la Secretaría de Cumbres de las Américas,

Señoras y Señores,

Agradezco muy sinceramente su asistencia y participación en esta Segunda Reunión Ministerial del GRIC que realizamos, como ya es tradicional, al margen de la Asamblea General de la OEA.

Ante todo, deseo presentar un saludo especial al Canciller David Choquehuanca, y manifestarle a él y, por su muy alto conducto, a las autoridades bolivianas, nuestra gratitud por los excelentes arreglos que han hecho para la realización de esta Reunión del GRIC y por todas las atenciones y cortesías que nos han extendido desde nuestra llegada a territorio boliviano.

Hace menos de dos meses, Colombia tuvo el honor de acogerlos en Cartagena de Indias con ocasión de la Sexta Cumbre de las Américas. Una Cumbre que concebimos y planificamos inspirados en uno de los fundamentos del Proceso de Cumbres de las Américas: el de conjugar los esfuerzos de todos nuestros países para ofrecer mejores niveles de vida a nuestras gentes. Una Cumbre con resultados concretos para dar testimonio de la determinación de las Américas a superar sus problemas más acuciantes, como los de la pobreza, la inequidad y la desigualdad; o, como el de la inseguridad que afecta la vida diaria de nuestras ciudades, o la que generan las distintas manifestaciones de la delincuencia organizada transnacional. Una Cumbre capaz de potenciar la integración de nuestro hemisferio a partir de la interconexión y modernización de nuestra infraestructura física, y de habilitar a las Américas para insertarse e interactuar de manera asertiva en un escenario cada vez más globalizado y competitivo. En breve, y como reza el lema que acordamos para la Cumbre de Cartagena, ideamos una Cumbre para conectar las Américas y ser socios en la búsqueda de nuestra prosperidad.

Pero la Cumbre de Cartagena adquirió especial relevancia al constituirse, como la denominó el Presidente Juan Manuel Santos, en “la Cumbre del diálogo y la sinceridad”. Un diálogo que permitió hablar de temas en los que había coincidencia, y también de aquellos en los que nuestras posiciones se distanciaban. No hubo temas vedados. Y las Américas los abordaron de manera directa y franca demostrando la madurez política que han alcanzado y el enorme potencial de que disponen para realizar proyectos ambiciosos y decisiones de gran trascendencia como las que emanaron de la Sexta Cumbre.

En el “Retiro”, por ejemplo, nuestros Jefes de Estado y de Gobierno iniciaron un valioso debate sobre el problema mundial de las drogas y solicitaron a la Organización de los Estados Americanos analizar la actual política antidrogas en el hemisferio, y explorar nuevos enfoques y alternativas para fortalecerla y hacerla más efectiva.

Esta Cumbre del diálogo y la sinceridad, sin lugar a dudas, tendrá efectos benéficos en el corto y largo plazo, y reforzará la integración y la convergencia de intereses en la región.

Como también los tendrán los mandatos que fueron aprobados por nuestros Jefes de Estado y de Gobierno en Cartagena y que, como los definimos al inicio del proceso preparatorio, son concretos, realizables, medibles y con la financiación y la supervisión necesarias. Quisiera destacar algunos de ellos e invitarlos a que los implementemos:

En materia de “Integración de la infraestructura física en las Américas”, acordamos promover y optimizar la interconexión eléctrica y fomentar el desarrollo y generación de energías renovables en las Américas.

Este mandato responde a la iniciativa “Conectando las Américas 2022”, que lidera Colombia, orientada a erradicar la “pobreza energética” en la región y a garantizar un acceso universal a la energía en el hemisferio occidental  durante la próxima década.

“Conectando las Américas 2022” fue, también, objeto de análisis por parte de los empresarios que se reunieron el pasado 13 de abril en Cartagena y encontró el respaldo del Banco Interamericano de Desarrollo –BID-, la acogida de la Secretaría de Estado de los Estados Unidos, y la experiencia de AES Corporation.

En relación con los esfuerzos para la superación de “la pobreza, la inequidad y la desigualdad”, nuestros Jefes de Estado y de Gobierno se comprometieron a favorecer todas aquellas acciones que permitan incorporar en las políticas municipales los Objetivos de Desarrollo del Milenio, para que los beneficios que esta estrategia internacional ha producido a nivel nacional, permeen y favorezcan también a las poblaciones de esas pequeñas localidades. En este propósito se contará con el apoyo y la asistencia técnica de entidades del Sistema Interamericano, como la CEPAL y la OPS.

En cuanto al tema de “seguridad”, que tanto interesa al ciudadano de las Américas, nuestros Mandatarios acordaron mejorar la eficiencia y efectividad de las políticas públicas de seguridad ciudadana a través del fortalecimiento de la capacidad institucional y de la generación y uso de información confiable, relevante y oportuna que sirva como base para el análisis y la toma de decisiones en la lucha contra el crimen. Resulta importante destacar que este mandato de la Cumbre coincide con una iniciativa del Banco Interamericano de Desarrollo, aprobada en abril pasado por la reunión de Gobernadores, para la que su Presidente ya ha invitado a los países miembros del BID a aprovechar los recursos que se ofrecerán bajo la modalidad de donación y que, para el año 2012, ascienden a la suma de cuatro millones de dólares.

Son muchos más los mandatos aprobados en Cartagena que refuerzan y estimulan las políticas públicas con que nuestros países persiguen un crecimiento económico y un desarrollo social justo e incluyente. Apoyémonos en los mecanismos con que cuenta el Proceso de Cumbres para hacer seguimiento a la implementación de las decisiones de nuestros Mandatarios y generemos sinergias con las instituciones del Sistema Interamericano, particularmente con aquellas que integran el Grupo de Trabajo Conjunto de Cumbres, para asegurarnos de que los objetivos que nos propusimos producen los resultados esperados.

En paralelo a la Sexta Cumbre de las Américas, el Gobierno de Colombia y la Organización de los Estados Americanos –OEA-, realizaron la cuarta versión de los Foros Pre Cumbre de los Actores Sociales.

Cerca de 400 jóvenes, 300 delegados de organizaciones sociales, 200 trabajadores y 150 voceros de los pueblos indígenas de diversos países del hemisferio se reunieron, en sesiones especiales, para desarrollar su propia agenda de trabajo y sugerir acciones y políticas alrededor de los cinco temas de la Sexta Cumbre.

Gobiernos y actores sociales tuvieron la oportunidad de construir una interlocución respetuosa y concreta sobre temas cruciales de la agenda hemisférica, sobre el sentido de la Cumbre y sus prioridades. Hubo expresiones colectivas de apoyo a la defensa del Sistema Interamericano de Derechos Humanos, a la paz en Colombia, a la presencia de Cuba en las Cumbres de las Américas, al reclamo argentino de las Malvinas, a la descriminalización de la hoja de coca y a una salida al mar para Bolivia. Todos los participantes celebraron el pluralismo de estos foros, el trato digno del que fueron objeto, la nutrida asistencia de los cancilleres y la activa participación de los presidentes de Bolivia y Colombia en su sesión de clausura.

Antes de finalizar, quisiera destacar un tercer evento que tuvo lugar en Cartagena justo antes de iniciarse la Sexta Cumbre de las Américas, organizado por la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia, ANDI, con el apoyo técnico del Banco Interamericano de Desarrollo, BID, y el aval del Gobierno de Colombia.

Me refiero a la “Cumbre Empresarial de las Américas”. Participaron en ella 657 empresarios de 25 países de América Latina y el Caribe, Canadá y Estados Unidos, 11 Jefes de Estados y 8 Ministros del Gobierno colombiano

La Cumbre Empresarial no produjo documento alguno para ser presentado a la reunión de los mandatarios del continente, pero sí permitió un diálogo necesario entre gobiernos y sector privado para garantizar mejores políticas públicas, la sostenibilidad de las políticas económicas y la previsibilidad de las reglas de juego para el comercio entre la región.

Colombia considera que uno de los legados más relevantes de la Cumbre de Cartagena para las próximas Cumbres de las Américas, es la pertinencia de continuar organizando encuentros de esta naturaleza que favorezcan el diálogo entre los gobiernos y el sector privado para afinar las políticas públicas, corregir los errores existentes en las estructuras productivas de los países y ahondar en las fortalezas que han permitido generar crecimiento económico y desarrollo social.

Por todo lo anterior, Colombia se siente satisfecha de los resultados de la Sexta Cumbre de las Américas, resultados de los que todos nuestros países son artífices toda vez que con sus aportes e iniciativas construimos una hoja de ruta para el trabajo que debemos desarrollar de ahora en adelante. Un trabajo en el cual el diálogo franco y permanente con las instituciones del GTCC resulta imprescindible, y en el que el continuado y valioso apoyo de la Secretaría de Cumbres contribuirá a la consolidación del Proceso de Cumbres de las Américas.

Muchas gracias.

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